¡Descubre la verdad! Durante años nos han mentido: El pan NO engorda

4 años
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¡Descubre la verdad! Durante años nos han mentido: El pan NO engorda

“Desde que dejé el pan no he vuelto a engordar”, habrás oído decir a más de una persona en los últimos años. Y habrás oído a muchísimas más afirmar que prescindir de este alimento es el primer paso para perder peso acusándole de todos los males del sobrepeso que acechan a esta sociedad.

El pan ha sido estigmatizado durante años y se ha desterrado de todas las dietas, acusado de provocar kilos de más. ¿Cómo puede ser que el que ha sido la base de la alimentación de los seres humanos se convierta, de repente, en el enemigo público número uno?

Pero en los últimos años el pan está resurgiendo de sus cenizas y ya no hay médico ni experto en nutrición que no lo recomiende en ninguna dieta, sea de adelgazamiento o no. También queremos reivindicar este alimento tan elemental y sobre el cual han surgido todo tipo de leyendas urbanas tan erróneas como extendidas. Y los expertos nos ayudan a corroborarlo. Y lo hacemos ayudados por expertos en el tema para llegar a una clara conclusión: el pan, en efecto, no engorda.

¿De dónde viene esta falsa creencia de que el pan engorda?

Irene Cañadas, nutricionista de My Body Stores, confirma que el pan últimamente ha tenido esta mala fama a pesar de que “si observamos la pirámide nutricional, veremos que es uno de los alimentos más importantes ya que la cantidad de hidratos de carbono que hay que consumir al día supone un 55% de nuetra dieta. Igualmente importantes son sus características nutricionales ya que solo tiene 253 kcal y 1 gramo de grasa por cada 100 gramos”, explica.

Mikel Iturriaga, de El Comidista, encuentra el origen de esta tendencia de acusar al pan de todos los kilos de más en “la absurda y dañina creencia de que los hidratos engordan y son malos, propagada por las igual de estúpidas, absurdas y dañinas dietas hiperprotéicas estilo Dukan”, afirma contundente. “El pan es un alimento sanísimo hecho básicamente de cereales -la base de la pirámide alimentaria-, no excesivamente calórico, que acompaña a la perfección a otros tipos de alimentos”, remata.

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Quédate con esta máxima: el pan de calidad no engorda

No podemos achacar al pan en sí engordar sino a un conjunto de ‘agentes’ que le rodean: “Si te comes 4 bocatas de chorizo cada día, el pan te engordará. Pero si haces un consumo razonable y lo utilizas para acompañar comidas o una merienda, es un alimento muy sano y mucho menos calórico que cualquier clase de dulce o bollería industrial”, afirma Iturriaga. Irene Cañadas añade el sedentarismo y que la gente no sabe alimentarse bien al sobrepeso que amenaza a nuestra sociedad y que nada tiene que ver con el pan. “Además, la gente no sabe alimentarse bien. Debemos reeducar a las personas para olvidar falsos mitos como el del pan; no se trata únicamente de hacer una dieta durante un tiempo determinado. Lo importante es que el paciente se vaya de la consulta con información suficiente como para saber que se puede comer de todo pero con un orden y una frecuencia correctos”, explica.

Esta nutricionista confirma que, efectivamente, es un mito que el pan engorde.

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Y, de hecho, aconseja comer pan incluso en dietas de adelgazamiento porque además crea sensación de saciedad y ayuda a controlar el apetito. Eso sí, hay que seguir unas pautas si lo que buscamos es perder peso. “Aconsejo comer pan de cereales en el desayuno porque contiene más fibra, reduciendo el apetito. La fibra nos mantiene saciadas durante más tiempo y así evitaremos el picoteo. Es cierto que este pan es un poco más calórico pero tiene muchas propiedades muy beneficiosas para la salud”, nos cuenta. Para media mañana y a la hora de la comida, Cañadas prefiere el pan blanco para no superar las calorías totales de esa dieta.

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¿Qué tiene que tener el pan para ser ‘bueno’?

“Tiene que tener una buena base de harina de trigo o centeno y ha de fermentar durante horas antes de ser horneado”, explica la nutricionista. “Esta calidad se refleja en el olor a cereal, un olor que cada vez es más difícil de encontrar”, remata. Las panaderías boutique no venden buen pan, venden atmósfera de panadería artesanal y muchas pipas, nueces y muchas historias que al final fallan en la base”, corrobora Mikel. Y, de nuevo, se remite a ese sentido tan primario que es el olfato para reconocer un buen pan: “Tiene que oler a pan”. Después, pasamos al gusto para confirmar si es de calidad, probándolo frío (“nunca te dejes llevar por el timo del ‘pan calentito’”, nos advierten desde El Comidista) y apreciando el sabor a cereales que debería tener.

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